domingo, 6 de mayo de 2012

6. 30 de Diciembre de 2012...


Nos levantamos a las 5:00 a.m. para estar a las 6:00 a.m. en la Clínica la Asunción,  para esa fecha,  como era fin de año literalmente no había nadie trabajando de los especialistas que habían seguido el caso del bebé,  solo estaba mi ginecólogo,  por que el perinatólogo… de vacaciones,  el anestesiólogo… de vacaciones, el pediatra… de vacaciones y el urólogo… de vacaciones, así que en resumidas cuentas,  solo jugábamos con 1 titular que era mi ginecólogo, el resto…  era de la banca de suplentes,  pero yo tranquila… todo iba a salir bien!!!

Llegamos puntuales a la clínica y me empezaron a preparar.   Llego mi ginecólogo, el anestesiólogo y por fin entre con Titi a la sala de cirugía, lo primero que hice fue pedirle al anestesiólogo que me embobara,  por que en ese momento ya estaba muy nerviosa y así lo hizo.   

Durante la Cesárea estuve casi todo el tiempo dormida,  pero en un momento empecé a sentir dolor y comencé a gritar…  “Me esta doliendo, Me esta doliendo” … y el anestesiólogo,  se acabó la dosis de anestesia conmigo,  así que a partir de ese momento quede oficialmente privada;  aun así,  tenia en mente que si al momento de nacer mi hijo tomaba aire para llorar,  era síntoma de que sus pulmones se habían desarrollado completamente y todo estaba salvado,  así que cuando escuche el tan anhelado llanto,  ese sonido fue música para mis oídos y abrí mis ojos a media asta,  mire a Titi a mi izquierda; quien estaba llorando de emoción y con una señal y una sonrisa me dijo “Ese es tu bebé”,  así que ya mas tranquila,  cerré mis ojos y volví a quedar en trance.

Cuando volví a despertar estaba en la sala de recuperación,  rodeada de otras mamitas que como yo, acababan de tener a sus bebés.  Estuve en ese sitio unas 2 o 3 horas que para mi fueron eternas,  pero cuando salí estaba mi familia esperándome con una sonrisa,  me dijeron que el bebé estaba bien,  que era un monito hermoso,  que se parecía a mi papá,  que como era de esperarse estaba en cuidados intensivos,  pero que todo estaba bajo control.    También me informaron que ese día no lo podía ir a ver porque estaba canalizada y tenia una sonda por la cesárea y así no podía entrar a cuidados intensivos, así que estaba resignada a que tendría que esperar hasta el día siguiente para conocer a mi príncipe azulito,  pero que mas daba,  ya había esperado 31 semanas… un dia mas no me iba a afectar.

Durante todo el dia estuvo llegando la familia y los amigos a visitarnos, a saludarnos y a conocer al bebé y todo el dia estuve oyendo que mi mamá y Titila (mi suegra) entraban y salían de ver al bebé y llegaban felices, asi que para mi todo estaba perfecto.

Pasadas las 5 de la tarde Enil, una amiga acababa de llegar y en ese momento, mandaron a llamar de cuidados intensivos a Titi (mi esposo),  pero él no estaba en la habitación,  estaba por ahí cerca tomándose una cerveza con un amigo para celebrar, así que mi mamá salió corriendo a buscarlo.  Yo imagine cualquier cosa,  que se necesitaban pañales,  un medicamento,  cualquier cosa,  menos que la historia nos fuera a cambiar tan radicalmente de un momento a otro.

Como a los 15 minutos llego Titi al cuarto con una cara de preocupación enorme y me dijo “Amore,  te van a venir a recoger por que necesitan que vayas a ver al bebé,  no esta respondiendo como esperábamos y esta muy mal” … mi reacción fue pensar que era normal que estuviera mal,  después de todo estaba en cuidados intensivos,  pero seguía sintiendo en mi alma que esto era algo momentáneo y que iba a pasar,  así que iba feliz a la UCI a conocer a mi principito.

Cuando entré estaba mi mamá con el,  lo vi de lejos desde mi silla de ruedas y el corazón se me quería salir de la emoción, estaba conociendo a Mi Bebé,  a mi Alejandro al que le había guardado su nombre por 11 años,  por fin mi sueño hecho realidad!!!,  pero recordando ahora ese momento, el cuadro no podía ser peor,  mi bebe estaba en una incubadora,  entubado y conectado a 500 cables, tiradito en su camita y con los ojos cerrados,  tenia la cabecita,  las manitos y los pies morados y a pesar de verlo en ese estado mi FE de madre seguía viva y me seguía diciendo a mi misma y a mi esposo… “No te preocupes que TODO va a estar bien”,  aunque en el fondo de mi alma mi lógica me decía que su piel morada no era buen síntoma… sabia que había falta de oxigeno y que podía haber daño cerebral,  aun no entiendo porque continuaba pensando que todo iba a estar bien.
La enfermera me ayudo a levantarme y recuerdo que por la Cesárea me costó mucho trabajo y sentía que todo me temblaba,  sin embargo me pare junto a la incubadora y la enfermera me pidió que le hablara como cuando estaba en mi barriguita,  así que con mucho miedo de tocarlo me acerque y le dije “Hooola mi príncipe azulito”.  Ese momento fue mágico y lo llevaré para siempre en mi corazón,  mi bebé abrió sus ojos azulitos y empezó a buscarme con sus manitos.. Me reconoció!.  Después de eso y a pesar de la inmensa FE que tenia me empecé a estresar,  por que la maquina a la que mi hijo estaba conectado,  de repente empezó a pitar y sus signos vitales empezaron a irse al suelo,  solo sé que el ritmo cardiaco bajaba a 65 y ese aparato empezaba a pitar y la enfermera lo apagaba y volvía a pitar.  A mi se me estaba saliendo el alma del cuerpo de la angustia y solo podía pensar “Dios mio,  todo va a pasar,  todo va a estar bien”,  pero a ese punto ya no tenia la misma convicción.
En ese momento se acercó el Neonatologo que lo estaba atendiendo y empezó a darle masaje cardiaco y lo estabilizaron,  cuando se acercó,  sin mayores detalles nos dijo,  que estaban haciendo todo lo que estaba en sus manos,  pero que la situación era muy complicada. Mi hermana empezó a llamar desesperadamente a mi ginecólogo, para viniera a ayudarnos a ver que mas se podía hacer.  El Doctor nos dijo que le iban a hacer un procedimiento, para ver si daba resultado,   como ultima opción le iban a insertar un tubo al pulmón para que se expandiera,  que me iban a sacar y en un rato me volvían a traer.

Salí y afuera estaba toda mi gente,  hablamos un rato y esperamos como una media hora o 40 minutos a que el cirujano hiciera el procedimiento.  Cuando volví a entrar lo vi y me partió el alma ver ese tubo saliendo de su pecho,  sin embargo habían esperanzas,  mi hijo seguía con vida y eso era lo que importaba.  El medico me volvió a repetir “Estamos haciendo lo posible”,  así que salí de la UCI muy afectada llorando,  me llevaron al cuarto a seguir esperando.  Durante todo ese tiempo estuvieron Jaime mi cuñado y Luis Benito, el esposo de Nany mi prima ahí,  siempre pendientes de lo que hacían o decían los médicos, ellos eran quienes realmente sabían todo lo que estaba pasando y solo con ellos hablo el médico de los detalles,  nunca conmigo.  
Como a los 15 o 20 minutos llego mi hermana mayor llorando a buscar la ropita del bebé,  creyendo que ya yo sabía que mi bebé estaba con Dios,  cuando en realidad era ella quien nos lo estaba diciendo,  fue un momento muy duro para todos.
Después de eso me toco esperar no se cuanto tiempo que me vinieran a desconectar para ir a ver ya a mi bebe sin vida…  Cuando llegamos a la UCI,  mi hermana lo tenia cargado,  vestidito con la primera y única pijamita que iba a utilizar de todo lo que le habíamos comprado,  con su gorrito azul y los ojitos para siempre cerrados y me lo entrego para despedirme, mientras Titi a mi lado se partía de dolor.

No se cuanto tiempo lo tuve cargado,  hablándole, acariciándolo,  abrazándolo y recorriendo con mis dedos cada pedacito de mi bebé, después de todo era la primera y única vez que lo iba a tener conmigo y sabia que en el momento que se lo entregara a la enfermera todo se habría acabado.  Le pedí a Titi que le tomara fotos,  por que quería tener su recuerdo para siempre.   Viendo de cerquita a mi hijito, me di cuenta de que mi Bebé lucho desde el momento en que nació para estar con vida hasta el momento en que lo pude ver… estaba muy maltratado de los masajes cardiacos,  de las reanimaciones,  de los tubos y los cables, todo su sufrimiento estaba tatuado en su piel.   Finalmente se lo entregue a Dios y a la Virgen y la enfermera me lo recibió.

Salí de la UCI como en shock,  lloraba, si… pero al mismo tiempo tenia una calma asombrosa que me alcanzó para llamar a la oficina,  pedí los datos de la funeraria,  llame a la funeraria y empecé a cuadrar el tema con la persona que me contesto,  hasta que empezó a ponerme peros por todo y ahí si me desespere y empecé a llorar…  me llevaron a una salita de velación a estar con el bebé y ahí no pase mas de 5 minutos,  ese sitio me resulto tan vacío,  que decidí irme de ahí al cuarto, ni siquiera volví a ver al bebé,  no quería ese recuerdo en un cajón,  no lo necesitaba.    
Me acostaron de nuevo y ahí si empecé a llorar con toda mi alma.  Solo recuerdo que mi mama me abrazo y me dijo que no llorara y yo empecé a llorar con mucha rabia y le dije que me dejara llorar,  que yo me quería MORIR ... y llorando y llorando me quede dormida hasta el día siguiente.

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