Nos levantamos a las 5:00 a.m.
para estar a las 6:00 a.m. en la Clínica la Asunción, para esa fecha, como era fin de año literalmente no había
nadie trabajando de los especialistas que habían seguido el caso del bebé, solo estaba mi ginecólogo, por que el perinatólogo… de vacaciones, el anestesiólogo… de vacaciones, el pediatra…
de vacaciones y el urólogo… de vacaciones, así que en resumidas cuentas, solo jugábamos con 1 titular que era mi
ginecólogo, el resto… era de la banca de
suplentes, pero yo tranquila… todo iba a
salir bien!!!
Llegamos puntuales a la clínica y
me empezaron a preparar. Llego mi ginecólogo, el anestesiólogo y por fin entre
con Titi a la sala de cirugía, lo
primero que hice fue pedirle al anestesiólogo que me embobara, por que en ese momento ya estaba muy nerviosa
y así lo hizo.
Durante la Cesárea
estuve casi todo el tiempo dormida, pero
en un momento empecé a sentir dolor y comencé a gritar… “Me esta doliendo, Me esta doliendo” … y el
anestesiólogo, se acabó la dosis de
anestesia conmigo, así que a partir de
ese momento quede oficialmente privada;
aun así, tenia en mente que si al
momento de nacer mi hijo tomaba aire para llorar, era síntoma de que sus pulmones se habían
desarrollado completamente y todo estaba salvado, así que cuando escuche el tan anhelado
llanto, ese sonido fue música para mis
oídos y abrí mis ojos a media asta, mire
a Titi a mi izquierda; quien estaba llorando de emoción y con una señal y una
sonrisa me dijo “Ese es tu bebé”, así
que ya mas tranquila, cerré mis ojos y
volví a quedar en trance.
Cuando volví a despertar estaba
en la sala de recuperación, rodeada de
otras mamitas que como yo, acababan de tener a sus bebés. Estuve en ese sitio unas 2 o 3 horas que para
mi fueron eternas, pero cuando salí
estaba mi familia esperándome con una sonrisa,
me dijeron que el bebé estaba bien,
que era un monito hermoso, que se
parecía a mi papá, que como era de
esperarse estaba en cuidados intensivos, pero que todo estaba bajo control. También me informaron que ese día
no lo podía ir a ver porque estaba canalizada y tenia una sonda por la cesárea
y así no podía entrar a cuidados intensivos, así que estaba resignada a que
tendría que esperar hasta el día siguiente para conocer a mi príncipe
azulito, pero que mas daba, ya había esperado 31 semanas… un dia mas no
me iba a afectar.
Durante todo el dia estuvo
llegando la familia y los amigos a visitarnos, a saludarnos y a conocer al bebé
y todo el dia estuve oyendo que mi mamá y Titila (mi suegra) entraban y salían
de ver al bebé y llegaban felices, asi que para mi todo estaba perfecto.
Pasadas las 5 de la tarde Enil,
una amiga acababa de llegar y en ese momento, mandaron a llamar de cuidados
intensivos a Titi (mi esposo), pero él
no estaba en la habitación, estaba por
ahí cerca tomándose una cerveza con un amigo para celebrar, así que mi mamá
salió corriendo a buscarlo. Yo imagine
cualquier cosa, que se necesitaban
pañales, un medicamento, cualquier cosa, menos que la historia nos fuera a cambiar tan
radicalmente de un momento a otro.
Como a los 15 minutos llego Titi
al cuarto con una cara de preocupación enorme y me dijo “Amore, te van a venir a recoger por que necesitan
que vayas a ver al bebé, no esta
respondiendo como esperábamos y esta muy mal” … mi reacción fue pensar que era
normal que estuviera mal, después de
todo estaba en cuidados intensivos, pero
seguía sintiendo en mi alma que esto era algo momentáneo y que iba a
pasar, así que iba feliz a la UCI a
conocer a mi principito.
Cuando entré estaba mi mamá con
el, lo vi de lejos desde mi silla de
ruedas y el corazón se me quería salir de la emoción, estaba conociendo a Mi
Bebé, a mi Alejandro al que le había
guardado su nombre por 11 años, por fin
mi sueño hecho realidad!!!, pero
recordando ahora ese momento, el cuadro no podía ser peor, mi bebe estaba en una incubadora, entubado y conectado a 500 cables, tiradito
en su camita y con los ojos cerrados,
tenia la cabecita, las manitos y
los pies morados y a pesar de verlo en
ese estado mi FE de madre seguía viva y me seguía diciendo a mi misma y a mi
esposo… “No te preocupes que TODO va a estar bien”, aunque en el fondo de mi alma mi lógica me
decía que su piel morada no era buen síntoma… sabia que había falta de oxigeno
y que podía haber daño cerebral, aun no
entiendo porque continuaba pensando que todo iba a estar bien.
La enfermera me ayudo a
levantarme y recuerdo que por la Cesárea me costó mucho trabajo y sentía que
todo me temblaba, sin embargo me pare
junto a la incubadora y la enfermera me pidió que le hablara como cuando estaba
en mi barriguita, así que con mucho
miedo de tocarlo me acerque y le dije “Hooola mi príncipe azulito”. Ese
momento fue mágico y lo llevaré para siempre en mi corazón, mi bebé abrió sus ojos azulitos y empezó a
buscarme con sus manitos.. Me reconoció!. Después de eso y a pesar de la inmensa
FE que tenia me empecé a estresar, por
que la maquina a la que mi hijo estaba conectado, de repente empezó a pitar y sus signos
vitales empezaron a irse al suelo, solo
sé que el ritmo cardiaco bajaba a 65 y ese aparato empezaba a pitar y la
enfermera lo apagaba y volvía a pitar. A
mi se me estaba saliendo el alma del cuerpo de la angustia y solo podía pensar
“Dios mio, todo va a pasar, todo va a estar bien”, pero a ese punto ya no tenia la misma
convicción.
En ese momento se acercó el
Neonatologo que lo estaba atendiendo y empezó a darle masaje cardiaco y lo
estabilizaron, cuando se acercó, sin mayores detalles nos dijo, que estaban haciendo todo lo que estaba en
sus manos, pero que la situación era muy
complicada. Mi hermana empezó a llamar desesperadamente a mi ginecólogo, para
viniera a ayudarnos a ver que mas se podía hacer. El Doctor nos dijo que le iban a hacer un
procedimiento, para ver si daba resultado,
como ultima opción le iban a insertar un tubo al pulmón para que se
expandiera, que me iban a sacar y en un
rato me volvían a traer.
Salí y afuera estaba toda mi
gente, hablamos un rato y esperamos como
una media hora o 40 minutos a que el cirujano hiciera el procedimiento. Cuando volví a entrar lo vi y me partió el
alma ver ese tubo saliendo de su pecho,
sin embargo habían esperanzas, mi
hijo seguía con vida y eso era lo que importaba. El medico me volvió a repetir “Estamos
haciendo lo posible”, así que salí de la
UCI muy afectada llorando, me llevaron
al cuarto a seguir esperando. Durante
todo ese tiempo estuvieron Jaime mi cuñado y Luis Benito, el esposo de Nany mi
prima ahí, siempre pendientes de lo que
hacían o decían los médicos, ellos eran quienes realmente sabían todo lo que
estaba pasando y solo con ellos hablo el médico de los detalles, nunca conmigo.
Como a los 15 o 20 minutos llego
mi hermana mayor llorando a buscar la ropita del bebé, creyendo que ya yo sabía que mi bebé estaba
con Dios, cuando en realidad era ella
quien nos lo estaba diciendo, fue un
momento muy duro para todos.
Después de eso me toco esperar no
se cuanto tiempo que me vinieran a desconectar para ir a ver ya a mi bebe sin
vida… Cuando llegamos a la UCI, mi hermana lo tenia cargado, vestidito con la primera y única pijamita que
iba a utilizar de todo lo que le habíamos comprado, con su gorrito azul y los ojitos para siempre
cerrados y me lo entrego para despedirme, mientras Titi a mi lado se partía de
dolor.
No se cuanto tiempo lo tuve
cargado, hablándole, acariciándolo, abrazándolo y recorriendo con mis dedos cada
pedacito de mi bebé, después de todo era la primera y única vez que lo iba a
tener conmigo y sabia que en el momento que se lo entregara a la enfermera todo
se habría acabado. Le pedí a Titi que le
tomara fotos, por que quería tener su
recuerdo para siempre. Viendo de
cerquita a mi hijito, me di cuenta de que mi Bebé lucho desde el momento en que
nació para estar con vida hasta el momento en que lo pude ver… estaba muy
maltratado de los masajes cardiacos, de
las reanimaciones, de los tubos y los
cables, todo su sufrimiento estaba tatuado en su piel. Finalmente se lo entregue a Dios y a la
Virgen y la enfermera me lo recibió.
Salí de la UCI como en shock, lloraba, si… pero al mismo tiempo tenia una
calma asombrosa que me alcanzó para llamar a la oficina, pedí los datos de la funeraria, llame a la funeraria y empecé a cuadrar el
tema con la persona que me contesto,
hasta que empezó a ponerme peros por todo y ahí si me desespere y empecé
a llorar… me llevaron a una salita de
velación a estar con el bebé y ahí no pase mas de 5 minutos, ese sitio me resulto tan vacío, que decidí irme de ahí al cuarto, ni siquiera
volví a ver al bebé, no quería ese
recuerdo en un cajón, no lo necesitaba.
Me
acostaron de nuevo y ahí si empecé a llorar con toda mi alma. Solo recuerdo que mi mama me abrazo y me dijo
que no llorara y yo empecé a llorar con mucha rabia y le dije que me dejara
llorar, que yo me quería MORIR ... y
llorando y llorando me quede dormida hasta el día siguiente.
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